Proyecto "Moclino"
Como todas las grandes cosas de la vida, nuestro proyecto empezó pequeño. Uniendo talento, esfuerzo e ilusión, junto con una visión de futuro se dio forma a algo que no para de crecer.
¿ Por qué "Moclino" ?
Al parecer, todo comenzó en los muros de Hins Al-Muqlin, la legendaria “Fortaleza de las dos pupilas”. Aquel castillo, alzado a mediados del siglo XIII, vigilaba con recelo los horizontes y las fronteras del Reino Nazarí de Granada. Nadie imaginaba entonces que sus piedras serían el núcleo fundacional de la villa de Moclín, ni que su destino terminaría entrelazado con el nuestro.
Fue en 1486 cuando la fortaleza cayó tras la conquista cristiana. Aquella derrota obligó a los suyos a convertirse en sombras, en almas errantes que buscaron refugio por los caminos inciertos de Andalucía. Dice la memoria herida del tiempo que, tal vez, algunos de aquellos pasos cansados llegaron hasta aquí, buscando la paz y el cobijo de las alturas de Zufre.
El tiempo borró los nombres de los que llegaron, pero no su huella. Hoy, el gentilicio de las gentes de Zufre encuentra su raíz en esa hermosa leyenda. Por eso, cuando a los habitantes de este pueblo se nos llama “moclinos”, no solo se pronuncia un nombre; se evoca el suspiro de los que un día lo perdieron todo en Granada para renacer, para siempre, en el alma de nuestra villa.
Plaza de la Iglesia, Zufre.
Esta es la plaza que me vio correr por sus calles; el único rincón del mundo donde, si alguna vez fui niño, lo fui de verdad.
Qué pequeña me parece la plaza ahora, y qué inmensa era cuando mis pasos infantiles la conquistaban. Se fueron los años, cambiamos nosotros, pero aquí, entre estos muros blancos y el cielo de Zufre, se quedó guardada para siempre la mejor parte de lo que fui.
Al fondo la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción levantada sobre un pequeño templo del siglo XIV, del que se conserva una portada lateral de estilo gótico-mudéjar. La iglesia que hoy vemos es fruto de varias ampliaciones y reformas realizadas entre los siglos XVI y XIX.